Modelos de lenguaje
Asistentes, chatbots y juguetes que conversan. Aquí se trabaja con texto: cómo se convierte en números, por qué un modelo responde lo que responde y hasta dónde se equivoca.
Laboratorio de inteligencia artificial
Un laboratorio de inteligencia artificial para jóvenes de 14 a 19 años. Sin clases, sin temario, sin respuestas dadas.
La diferencia no es de forma sino de fondo: aquí nadie llega a recibir un contenido que ya estaba decidido de antemano.
El ciclo es el mismo para todos los equipos. Lo único que cambia es la pregunta con la que cada quien llega.
No necesitas saber de inteligencia artificial, ni programar, ni haber tomado un curso antes. Necesitas algo que te dé curiosidad y ganas de intentarlo.
Los equipos se forman solos. Nadie reparte roles ni asigna proyectos. El equipo decide en qué va a trabajar y cómo se va a organizar para lograrlo.
Prueban, se equivocan, miden y vuelven a intentar. El error aquí no se castiga: es el método. Cuando falta un conocimiento, lo van a buscar porque el experimento lo está pidiendo.
Al cerrar el ciclo el equipo presenta qué construyó, qué aprendió y qué no le funcionó. Explicar lo que falló vale tanto como explicar lo que salió bien.
Aquí nadie estudia para aprobar. Se aprende porque el experimento lo exige, y eso cambia por completo la razón por la que aprendes.
No son materias ni niveles. Son excusas para empezar a experimentar, y ninguna está cerrada por no saber lo suficiente.
Asistentes, chatbots y juguetes que conversan. Aquí se trabaja con texto: cómo se convierte en números, por qué un modelo responde lo que responde y hasta dónde se equivoca.
Que una cámara reconozca lo que tú le enseñes a reconocer: clasificar objetos, contar piezas o detectar lo que está fuera de lugar.
Convertir una tabla aburrida en algo que anticipa. Ajustar una curva, medir qué tan seguro es el modelo y descubrir cuándo los datos están mintiendo.
Hablarle a la máquina y que entienda. También lo contrario: que la máquina hable, escuche y distinga sonidos que para otros pasan desapercibidos.
Almetal es una empresa metalúrgica, así que el taller es parte del laboratorio. Sensores, mediciones y automatización sobre problemas reales que están a la vuelta de la esquina.
No es un eslogan: es la regla que más cuesta al principio y la que más se termina aprendiendo.
El equipo decide, sin que nadie lo autorice:
No hay un adulto repartiendo tareas ni marcando el ritmo. Hay personas del laboratorio cerca para pensar junto al equipo, no para resolverle el problema.
Si estás decidiendo si tu hija o tu hijo entra al laboratorio, esto es lo que conviene saber de antemano.
No hay ciclos escolares, ni boletas, ni certificados. El objetivo no es una calificación: es que salgan sabiendo construir algo y explicando cómo lo hicieron.
Se trabaja en las instalaciones de la empresa y con personal de Almetal presente durante las sesiones.
Esta página no tiene formularios ni pide información de nadie. El registro se hace en persona y acompañado de un adulto responsable.
Nada de lo que hagan los participantes se difunde sin autorización por escrito de quien corresponda.
Si quieres verlo primero, escríbenos y coordinamos una visita para que conozcas el lugar y a la gente.
Lo que más nos preguntan quienes están considerando entrar.
No. Se empieza por curiosidad, no por requisitos. Lo que haga falta aprender se aprende cuando tu experimento lo pide, y ahí sí se aprende en serio.
No. No hay clases, ni temario, ni exámenes, ni calificaciones. Es un laboratorio de experimentación con inteligencia artificial.
No hay quien dé clase al frente. Hay personas del laboratorio que acompañan al equipo y ayudan a pensar el problema, sin entregarles la respuesta.
El laboratorio trabaja por ciclos y las fechas se confirman al momento del registro. Escríbenos y te decimos las del ciclo en curso.
Las condiciones de participación se informan directamente en el registro. Escríbenos y te decimos exactamente qué incluye.
No. Todo el equipo está en el laboratorio: tú solo traes tu inteligencia, tu disciplina y tu curiosidad.
Sí, y suele funcionar mejor. Como los equipos se arman solos, llegar con alguien con quien ya sabes trabajar es una ventaja real.
Ese es justamente el punto. Un experimento que falla sigue dando información, y explicar por qué falló es parte del trabajo del equipo.
Al registro se va con un adulto responsable. Si tienes dudas sobre tu caso, escríbenos y lo revisamos contigo.
Déjanos tus datos y te contactamos. No hay costo por preguntar y no hay compromiso.
Tu solicitud quedó registrada con el folio y nos llegó por correo.
Te contactamos al correo y al teléfono que dejaste. Si no ves respuesta en unos días, revisa la carpeta de correo no deseado.